En un día normal te preparas por la mañana para alistarte, tu mente desde temprano empieza a maquinar con base al clima, las actividades en la agenda, las personas que verás, incluso el estado de ánimo. Todo eso influye en la moda a usar, a lucir cada día…
Pero que sucede en cuarentena, los primeros días eran un placer, no tener que pensar en tantas variables, llevar la pijama todo el día era la novedad, incluso se puede ser fashion usando la pijama nice, la bata, un maquillaje discreto, hasta hay tiempo para arreglar ese cabello. De calzado, por supuesto unas sandalias cómodas y combinables con el atuendo.
¿Cuánto nos dura el gusto? no mucho, ¿verdad? Al pasar los días por ahí del cuarto o quinto día de la cuarentena, ya empieza la vanidad a llamar al ego, y provoca arreglarnos al menos un día, nos vemos en la necesidad de sentirnos bien a través de la moda, de usar algo cómodo pero que nos levante la autoestima, empezamos a tomar en cuenta otras variables, pero una en particular es relevante; ¿cómo me siento? el estado de ánimo se vuelve el protagonista y percutor de la moda a usar, tiene que ser algo que «me levante el ánimo«, que luche contra todas las malas noticias de las redes, el calzado que combata las angustias que me ayude a motivarme y sacar un día más de la cuarentena.
Tan sólo sea para verme en el espejo, la moda dentro de la cuarentena es terapéutica y sigue siendo para la mujer actual una necesidad, porque además el coronavirus no es para siempre, seguirá habiendo vacaciones, playa, albercas, reuniones y para todo ello hay que estar preparados.

